Crema salvadoreña, de textura suave y perfil ligeramente ácido, tradicional en desayunos y comidas típicas. Perfecta para acompañar pupusas, frijoles parados, plátanos fritos o yuca con chicharrón. Su consistencia permite servirla fácilmente sobre el plato, aportando frescura y equilibrio sin dominar los sabores principales.